martes, 13 de mayo de 2014

De "Confesiones de El Espectador" (Para la cultura del amor), 1916

"Yo insisto en que debemos aprender a respetar los derechos de la ilusión y a considerarla como uno de los haces propios y esenciales de la vida. Separemos lo real de lo imaginario; pero conservemos ambos mundos y sometamos cada cual a su exclusivo régimen. Nada, pues, de turbios misticismos que nacen de la confusión de las fronteras. Hagamos una física lo más rigorosa que podamos, experimentemos, midamos, cortemos los tejidos con el micrótomo, distendamos los poros de la materia para  ver bien su estructura. Pero no gastemos en eso toda nuestra energía mental: reservemos buena parte de nuestra seriedad para el cultivo del amor, de la amistad, de la metáfora..."

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